Elije tu calzado

LA ELECCIÓN DE LAS ZAPATILLAS

Una buena elección supone escoger el calzado en función del esfuerzo que deben soportar, el terreno en el que deben actuar y al individuo que deben sostener, valorando sus condiciones particulares como el peso y problemas singulares de sus articulaciones. Para la suela exterior: elige el caucho. Contrariamente a los plásticos (llamados TPU o elastómeros), el caucho presenta mayor resistencia al desgaste (solidez), mayor adherencia (seguridad) y mayor elasticidad (flexibilidad y comodidad). Para el empeine: la tela es apreciada por su comodidad y por la ventilación que proporciona; el cuero es igual de flexible y cómodo, pero más resistente. No escatimes dinero a la hora de elegir las zapatillas pero tampoco te dejes convencer por su diseño, su color o el modelo que utiliza un tenista famoso. Se fiel a una marca y modelo si te ha dado buenos resultados.

Utilización de las zapatillas

No estrenes las zapatillas nuevas en un partido. Lo mejor es usarlas antes fuera de la pista para que se adapten a tus pies y no produzcan las molestas ampollas y rozaduras. Utiliza siempre calcetines de lana cuando jueges y, si tienes problemas de transpiración, espolvorea el interior con polvos de talco. En pista dura usa un par de calcetines. Ten otro par de zapatillas en uso para intercambiar, de esta forma no utilizarás siempre el mismo y evitarás padecer enfermedades de la piel. Airéalas y limpialas de polvo y tierra tras un partido. Recuerda que debes utilizar modelos específicos para el tenis. No es aconsejable usar zapatillas diseñadas para la práctica de otros deportes, evitarás lesiones.

¿Cuándo cambiar las zapatillas?

Las zapatillas no duran siempre y es imprescindible cambiarlas si se observa que han dejado de ofrecer las prestaciones que tenían cuando se compraron. Para saber cuando hay que cambiar las zapatillas hay que revisar los siguientes puntos básicos:

  • Plantilla: si se observa que hay alguna zona agrietada, rota o más desgastada que el resto de la plantilla.

  • Entresuela: cuando se comprime y no vuelve a su estado inicial o aparecen ciertas grietas es señal inequivoca que no ofrecen el suficiente acolchado y resistencia a las vibraciones.

  • Borde o Cuello: si el borde del forro empieza a perder su firmeza y a dolarse hacia un lado u otro dependiendo del tipo de pie, se trata de una señal clara de pérdida de sujeción y estabilidad.

  • Suela Exterior: si se difumina el dibujo y se agujerea en alguna zona.

  • Puntera: cuando empieza a perder dureza y comienza a agrietarse. En pistas duras y abrasivas se desgasta rápidamente.

Partes de las zapatillas

Hay ciertos factores que debes conocer respecto a las partes de la zapatilla a la hora de elegir el calzado.

  • El Empeine: el empeine es la parte superior de la zapatilla. Debe sujetar el pie al tiempo que éste permanezca flexible y cómodo.

  • La Plantilla: la plantilla debe permitir que el pie respire y absorba la transpiración. Por lo tanto es extraible, con el proposito de poder lavarla. Puede ser de Etileno-Vinilo-Acetato (E.V.A.) por su ligereza, de Poliuretano (P.U.) por su robustez, de espuma de Látex, o de Texon (antiolor).

  • La suela intermedia: mejora la amortiguación de la zapatilla. En la mayor parte de los casos se compone de poliuretano (P.U.), de Etileno-Vinilo-Acetato (E.V.A.), o de espuma EVA prensada y moldeada. Los conceptos de amortiguación desarrollados por las marcas (como por ejemplo el Air de Nike) se integran la mayoría de las veces en la suela intermedia.

  • La suela exterior: es el punto de contacto de la zapatilla con el suelo, y por lo tanto debe garantizar una buena adherencia (elección de los materiales) y un buen agarre (elección del dibujo de los tacos). Se compone de diferentes tipos de caucho y debe asegurar a la vez una buena adherencia (goma más bien flexible) y una buena resistencia al desgaste.

Fuente de la información: DECATHLON